domingo, 12 de enero de 2014

Gaia

Yo estaba con ella, agarrados fuertemente de la mano caminábamos a través del bosque, ella me hablaba al oído, murmuraba cosas dulces, me amaba, yo jamás estuve tan tranquilo, ni jamas volveré a estarlo, ella me llevaba a lugares increíbles a través del bosque, era hermosa, tan hermosa como puede ser una criatura.

El camino por el que me llevaba era de vuelta, ella seguía murmurando, me decía que no me preocupe, me decía que pronto regresaría a casa, me decía que pronto todo iba a volver a la normalidad.

Jugábamos, nos divertíamos, ella me hablaba de cosas hermosas que yo creía imposible, me enseñaba hermosuras que yo rápidamente aprendía, al fin tendría una madre, al final lograría conocer el amor, madre o amor, no lo se, cuando crezca lo sabre

Seguimos caminando, cada vez el bosque se abría un poco mas, tan solo un instante duro esa tranquilidad, yo me quede mirando el cielo, perfectamente despejado, uno hermoso.

Al bajar la vista, ella ya no estaba, se había esfumado, había desaparecido. Mi desesperación fue grande. ¡Que solo me sentía!. ¿Ella me ama? Seguro que me ama, pero, ¿sera la madre que busco?, ¿por que me abandono?. Mire hacia arriba esperando que al bajar la vista ella volviera, pero, ahora lo veo claramente, arboles gigantes cayendo sobre mi, uno tras otro se volvían a donde estaba, el cielo ya no era opción de consuelo, si no uno de furia y odio. Corrí a la profundidad del bosque pero parecía que los titanes me seguían, que estos me buscaban como si los hubiera dañado, finalmente uno encontró mi pierna izquierda y el siguiente encontró mi cabeza y allí permanecí durante largo rato tendido, muerto.

El sudor corría por las mejillas del niño, “Que sueño mas espantoso” pensaba Daniel. Tan solo necesitaba una razón para levantarse de la cama, no la encontraba, la comodidad de está lo extasiaba, la única forma de levantarse siempre será cuando su nana lo obligue. Ya se había olvidado de la pesadilla, lo único que recordaba era el cálido aliento de la mujer hermosa en su mejilla, que lo reconfortaba tanto o mas que la comodidad de su catre. Después de varios minutos, decide que es hora de levantarse, luego de cambiarse, se encamina hacia el comedor.

Ese día será recordado por el durante toda su vida, por que el suceso siguiente lo cambio para siempre. Al terminar de desayunar, como siempre, le pidió a su nana que lo deje jugar afuera y, al ser un niño travieso y curioso, ese no era su objetivo si no el de investigar el bosque prohibido. Prohibido por sus padres, personas muy trabajadoras de alto poder adquisitivo y que jamás en sus planes de vida entro la idea de criar a un hijo.

Los gigantes se alzan ante mi, uno mas alto que el otro, Nana ya no me veía, seguramente me va a buscar, pero a mi no me importa, quiero conocer todos los misterios del Grandioso de los Titanes, yo se que aquí existe algo especial, yo por las noches escucho movimientos, escucho los movimientos de los arboles, como si se mudaran de un lugar a otro. Quiero investigar, quiero mirar por que se que algo pasa y conozco la única forma de hacerlo, quedándome hasta la noche.

Finalmente, la noche llego y Daniel espero en lo mas profundo del bosque, sin tener miedo a lo que podía llegar a pasar, ya que no solo era un niño travieso y curioso si no también un chico valiente.

Lo esperado nunca aparece, lo inesperado siempre llega sustituyendo lo probable y en esta situación no era una excepción. Aproximadamente a las dos de la mañana, Daniel escucha a lo lejos ruidos, movimiento y luego un gran estruendo que rompe con lo tranquilo del lugar, no tan solo un simple ruido, si no uno de dolor y de llanto junto con las caídas presurosas de los titanes, cuanto miedo, uno escalofriante, cada célula de su cuerpo se asombraba al ver tremendo estupor, los gigantes caían frente de el y no había razón alguna de eso.

Los Arboles lloraban de dolor, mientras uno tras otro caía sobre el suelo bañado de incertidumbre y desesperación. El polvo que levantaban estos irradiaba el lugar con una velocidad que cambiaba la visibilidad a tan solo unos pocos metros. Yo en cambio seguía corriendo con miedo a las incertidumbres de lo futuro. Grande era mi llanto por mi muerte inminente, un tropezón cumplió mi pesadilla y unos segundos después un tronco se topo con mi pierna izquierda, por el dolor quede inconsciente, pero no lo suficientemente rápido como para no ver la rama enorme que venia en dirección directa a mi cabeza.

Alli esta ella, mirándome con sus ojos color gris, salvo sus pupilas que eran blanco pureza y, inclinada enfrente mío, me pregunta, con la voz mas bella y armónica que jamás se escucho en la tierra, lo siguiente
-¿Qué haces aquí muchachito?- poniéndome una cara que irradiaba ternura, me limpia la mejilla con un poco de su propia saliva, como lo haría una madre.
-Estaba buscando algo, sabía que existía algo raro en este bosque, luego empezó el accidente creí que iba morir pero ¿Qué paso?- le pregunto, asombrado por su increíble hermosura, trato de levantarme, pero mi pierna izquierda esta completamente fracturada, no reacciona a mis ordenes, la veo y esta flaca, y no puedo evitar las lagrimas, no por el dolor (que en si era grande) si no por el miedo de no poder volver a utilizarla
-Daniel, ¿Por qué lloras?- me pregunta con una exprecion en su rostro que denota incredulidad, mientras se acomoda su cabellera color plateada
Yo totalmente sorprendido por tamaña ignorancia le señalo con mi mano la pierna izquierda y luego sigo llorando
-¿Es por eso?- me dice señalando la pierna, yo afirmo con la cabeza y empiezo a odiar la falta de neuronas en tan hermosa persona.
-Yo conozco una forma de ayudarte, así como te ayude hace unos minutos- me dice con la mayor tranquilad, como si sanar una pierna completamente quebrada fuera algo que puede hacer cualquiera
Apoyó sus suaves manos en mi pierna, cerro los ojos y se mantuvo un momento. El calor inmejorable que sentía en mi pierna era inenarrable, con solo decirte que cuando se retiro yo ya estaba curado, dirige su vista a mi cara, sonríe ampliamente y me dice:
-Ves que era fácil, tontito, nunca te preocupes por necedades- luego me agarra fuertemente del brazo derecho y me ayuda a ponerme en pie.
Estaba parado, apoyando ambas piernas en el suelo y solo una cosa me preguntaba ¿Quién es esta mujer? Y como leyéndome la mente ella me dice
-Yo soy Gaia y ya que me viste no puedo dejarte ir- me dijo esta vez muy seria- solo quedan dos opciones Dani, una sera que vuelvas a tu vida anterior, bastante aburrida por cierto- al terminar esta frase su seriedad se esfuma y me guiña un ojo- no es la mas recomendable de las opciones- reflexiona con ironía- pero si elijes esa no recordaras este día, la otra en cambio, seguirme ( sinceramente me entusiasma mas la segunda pero tu elijes)-
La mirada de curiosidad de Gaia me mataba, su metro ochenta generaba respeto en cualquier persona, pero su sonrisa me daba una sensación de camaradería indescriptible. Su tez perfectamente liza, sus ojos extraordinariamente únicos, su cabellera plateada que le llegaba a la cintura y su figura perfecta reflejaba amor a todo y a todos, en ese momento comprendí, aunque mi edad era temprana, supe la respuesta casi inmediatamente, en parte por ver a los arboles de rededor inclinarse a ella y por ver como lo que su velo blanco tocaba crecía con una rapidez inmensa
-Creo que me quedare contigo-
-¿Crees?, esta no es una decisión en la que tienes que "creer"- me dice haciéndose la seria- peeero, ya que “crees” ¡vienes conmigo!- gritó y saltó- Nunca mas volveré a estar sola y seremos grandes amigos, pero antes tienes que aprender
-¿Aprender?-Dijo Daniel, pensando en matemática y geografía-¿Es necesario?
-Aprenderás todo lo que se, incluso a sanar huesos rotos-dijo señalando mi pierna
-¿¡en serio me enseñarías esa clase de cosas!?-
-si, es fácil-me dice mientras me sonríe, siempre sonreía, su felicidad irradiaba todo el lugar- entonces empezamos ya- dice estrechándose sus manos con señal de impaciencia
- ¿ puedo dormir antes?-
-Cierto que ustedes duermen, bueno ya se te curara, claro puedes dormir, súbete a mi espalda y te llevare a mi lugar, donde paso el tiempo cuando estoy en esta zona- Gaia me alzo en sus brazos y me dormí


Gran hogar tiene esta diosa poderosa, un gran bosque lo rodeaba, al llegar al centro de este, se divisaba un perímetro de pinos y cipreses, uno al lado de otro formando un circulo, de este modo los arboles hacían de techo al lugar habitado por la todo poderosa. También servían de fuerte, uno impenetrable y rígido, solo movible o perturbable por la gran Gaia. Todo tipo de plantas se divisaban desde afuera no solo los gigantes rodeaban el hogar, sino también arbustos (de bellos colores y deslumbrante altura, con frutos increíblemente deliciosos), enredaderas, subían y bajaban de las copas de los titanes dormidos como protección, solo la gran Gaia podía quitarlas para pasar a su recinto, con fieras espinas cuidaban la casa de la diosa. Una vez adentro, los arboles se erguían para dejar paso a la luz del sol, o la luna dependiendo la ocasión, todo tipo de seres vivos se juntaba para pedir una caricia de la Grande, desde alces hasta ardillas, incluso perros con dueño venían atraídos por la gran tentación de recibir tan solo una palabra de Gaia. Con un solo movimiento de brazo, me armo una cama varias veces mas reconfortarle que el inmensurablemente caro catre anterior, hecha de hojas y pastos secos con una gran cantidad de animales alrededor mío para servirme de abrigo.


Daniel durmió mejor que nunca, soñando en lo posible y siempre abriendo los ojos para asegurarse de que era real lo que veia, feliz es la palabra indicada para expresar lo sentido por este niño. Nunca mas volvió a pensar en Nana, ni en su “madre”, solo pensaba en la dulce y amada Gaia.

¿continuara? Que se yo XD

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