Yo
estaba con ella, agarrados fuertemente de la mano caminábamos a través del bosque, ella me hablaba al oído, murmuraba cosas dulces,
me amaba, yo jamás estuve tan tranquilo, ni jamas volveré a
estarlo, ella me llevaba a lugares increíbles a través del bosque,
era hermosa, tan hermosa como puede ser una criatura.
El
camino por el que me llevaba era de vuelta, ella seguía murmurando,
me decía que no me preocupe, me decía que pronto regresaría a
casa, me decía que pronto todo iba a volver a la normalidad.
Jugábamos,
nos divertíamos, ella me hablaba de cosas hermosas que yo creía imposible, me enseñaba hermosuras que yo rápidamente aprendía, al
fin tendría una madre, al final lograría conocer el amor, madre o
amor, no lo se, cuando crezca lo sabre
Seguimos
caminando, cada vez el bosque se abría un poco mas, tan solo un
instante duro esa tranquilidad, yo me quede mirando el cielo,
perfectamente despejado, uno hermoso.
Al
bajar la vista, ella ya no estaba, se había esfumado, había
desaparecido. Mi desesperación fue grande. ¡Que solo me sentía!. ¿Ella
me ama? Seguro que me ama, pero, ¿sera la madre que busco?, ¿por que me abandono?. Mire hacia arriba esperando que al bajar la vista
ella volviera, pero, ahora lo veo claramente, arboles gigantes
cayendo sobre mi, uno tras otro se volvían a donde estaba, el cielo
ya no era opción de consuelo, si no uno de furia y odio. Corrí a la
profundidad del bosque pero parecía que los titanes me seguían, que
estos me buscaban como si los hubiera dañado, finalmente uno
encontró mi pierna izquierda y el siguiente encontró mi cabeza y
allí permanecí durante largo rato tendido, muerto.
El
sudor corría por las mejillas del niño, “Que sueño mas espantoso”
pensaba Daniel. Tan solo necesitaba una razón para levantarse de la
cama, no la encontraba, la comodidad de está lo extasiaba, la única
forma de levantarse siempre será cuando su nana lo obligue. Ya se
había olvidado de la pesadilla, lo único que recordaba era el cálido aliento de la mujer hermosa en su mejilla, que lo reconfortaba
tanto o mas que la comodidad de su catre. Después de varios minutos,
decide que es hora de levantarse, luego de cambiarse, se encamina
hacia el comedor.
Ese
día será recordado por el durante toda su vida, por que el suceso
siguiente lo cambio para siempre. Al terminar de desayunar, como
siempre, le pidió a su nana que lo deje jugar afuera y, al ser un
niño travieso y curioso, ese no era su objetivo si no el de investigar el
bosque prohibido. Prohibido por sus padres, personas muy trabajadoras
de alto poder adquisitivo y que jamás en sus planes de vida entro la
idea de criar a un hijo.
Los
gigantes se alzan ante mi, uno mas alto que el otro, Nana ya no me
veía, seguramente me va a buscar, pero a mi no me importa, quiero
conocer todos los misterios del Grandioso de los Titanes, yo se que
aquí existe algo especial, yo por las noches escucho movimientos,
escucho los movimientos de los arboles, como si se mudaran de un
lugar a otro. Quiero investigar, quiero mirar por que se que algo
pasa y conozco la única forma de hacerlo, quedándome hasta la
noche.
Finalmente,
la noche llego y Daniel espero en lo mas profundo del bosque, sin
tener miedo a lo que podía llegar a pasar, ya que no solo era un
niño travieso y curioso si no también un chico valiente.
Lo
esperado nunca aparece, lo inesperado siempre llega sustituyendo lo
probable y en esta situación no era una excepción. Aproximadamente
a las dos de la mañana, Daniel escucha a lo lejos ruidos,
movimiento y luego un gran estruendo que rompe con lo tranquilo del
lugar, no tan solo un simple ruido, si no uno de dolor y de llanto
junto con las caídas presurosas de los titanes, cuanto miedo, uno
escalofriante, cada célula de su cuerpo se asombraba al ver tremendo
estupor, los gigantes caían frente de el y no había razón alguna de
eso.
Los
Arboles lloraban de dolor, mientras uno tras otro caía sobre el suelo
bañado de incertidumbre y desesperación. El polvo que levantaban
estos irradiaba el lugar con una velocidad que cambiaba la
visibilidad a tan solo unos pocos metros. Yo en cambio seguía corriendo con miedo
a las incertidumbres de lo futuro. Grande era mi llanto por mi muerte
inminente, un tropezón cumplió mi pesadilla y unos segundos después
un tronco se topo con mi pierna izquierda, por el dolor quede inconsciente, pero no lo suficientemente rápido como para no ver la rama enorme que venia en dirección directa a mi cabeza.
Alli
esta ella, mirándome con sus ojos color gris, salvo sus pupilas que
eran blanco pureza y, inclinada enfrente mío, me pregunta, con la
voz mas bella y armónica que jamás se escucho en la tierra, lo siguiente
-¿Qué
haces aquí muchachito?- poniéndome una cara que irradiaba ternura,
me limpia la mejilla con un poco de su propia saliva, como lo haría
una madre.
-Estaba
buscando algo, sabía que existía algo raro en este bosque, luego
empezó el accidente creí que iba morir pero ¿Qué paso?- le
pregunto, asombrado por su increíble hermosura, trato de levantarme,
pero mi pierna izquierda esta completamente fracturada, no reacciona
a mis ordenes, la veo y esta flaca, y no puedo evitar las lagrimas,
no por el dolor (que en si era grande) si no por el miedo de no poder
volver a utilizarla
-Daniel,
¿Por qué lloras?- me pregunta con una exprecion en su rostro que
denota incredulidad, mientras se acomoda su cabellera color plateada
Yo
totalmente sorprendido por tamaña ignorancia le señalo con mi mano
la pierna izquierda y luego sigo llorando
-¿Es
por eso?- me dice señalando la pierna, yo afirmo con la cabeza y
empiezo a odiar la falta de neuronas en tan hermosa persona.
-Yo conozco una forma de
ayudarte, así como te ayude hace unos minutos- me dice con la mayor tranquilad, como si sanar una pierna completamente quebrada fuera
algo que puede hacer cualquiera
Apoyó
sus suaves manos en mi pierna, cerro los ojos y se mantuvo un
momento. El calor inmejorable que sentía en mi pierna era inenarrable, con solo decirte que cuando se retiro yo ya estaba curado, dirige su vista a mi cara, sonríe ampliamente y me dice:
-Ves
que era fácil, tontito, nunca te preocupes por necedades- luego me
agarra fuertemente del brazo derecho y me ayuda a ponerme en pie.
Estaba parado, apoyando ambas piernas en el suelo y solo una cosa me
preguntaba ¿Quién es esta mujer? Y como leyéndome la mente ella me
dice
-Yo
soy Gaia y ya que me viste no puedo dejarte ir- me dijo esta vez muy
seria- solo quedan dos opciones Dani, una sera que vuelvas a tu vida
anterior, bastante aburrida por cierto- al terminar esta frase su
seriedad se esfuma y me guiña un ojo- no es la mas recomendable de
las opciones- reflexiona con ironía- pero si elijes esa no recordaras
este día, la otra en cambio, seguirme ( sinceramente me entusiasma mas la segunda pero tu elijes)-
La
mirada de curiosidad de Gaia me mataba, su metro ochenta generaba
respeto en cualquier persona, pero su sonrisa me daba una sensación de camaradería indescriptible. Su tez perfectamente liza, sus ojos extraordinariamente únicos, su cabellera plateada que le llegaba a
la cintura y su figura perfecta reflejaba amor a todo y a todos, en
ese momento comprendí, aunque mi edad era temprana, supe la respuesta casi inmediatamente, en parte por ver a los arboles de rededor inclinarse a ella y por ver como lo que su velo blanco
tocaba crecía con una rapidez inmensa
-Creo
que me quedare contigo-
-¿Crees?,
esta no es una decisión en la que tienes que "creer"- me dice haciéndose la seria- peeero, ya que “crees” ¡vienes conmigo!-
gritó y saltó- Nunca mas volveré a estar sola y seremos grandes
amigos, pero antes tienes que aprender
-¿Aprender?-Dijo
Daniel, pensando en matemática y geografía-¿Es necesario?
-Aprenderás todo lo que se, incluso a sanar huesos rotos-dijo señalando mi
pierna
-¿¡en
serio me enseñarías esa clase de cosas!?-
-si,
es fácil-me dice mientras me sonríe, siempre sonreía, su felicidad irradiaba todo el lugar- entonces empezamos ya- dice estrechándose sus manos con señal de impaciencia
- ¿
puedo dormir antes?-
-Cierto
que ustedes duermen, bueno ya se te curara, claro puedes dormir, súbete a mi espalda y te llevare a mi lugar, donde paso el tiempo
cuando estoy en esta zona- Gaia me alzo en sus brazos y me dormí
Gran
hogar tiene esta diosa poderosa, un gran bosque lo rodeaba, al llegar
al centro de este, se divisaba un perímetro de pinos y cipreses, uno
al lado de otro formando un circulo, de este modo los arboles hacían
de techo al lugar habitado por la todo poderosa. También servían de
fuerte, uno impenetrable y rígido, solo movible o perturbable por la
gran Gaia. Todo tipo de plantas se divisaban desde afuera no solo los
gigantes rodeaban el hogar, sino también arbustos (de bellos colores y deslumbrante altura, con frutos increíblemente deliciosos), enredaderas, subían y bajaban de las copas de los titanes
dormidos como protección, solo la gran Gaia podía quitarlas para
pasar a su recinto, con fieras espinas cuidaban la casa de la diosa.
Una vez adentro, los arboles se erguían para dejar paso a la luz del
sol, o la luna dependiendo la ocasión, todo tipo de seres vivos se
juntaba para pedir una caricia de la Grande, desde alces hasta
ardillas, incluso perros con dueño venían atraídos por la gran
tentación de recibir tan solo una palabra de Gaia. Con un solo
movimiento de brazo, me armo una cama varias veces mas reconfortarle que el inmensurablemente caro catre anterior, hecha de hojas y pastos
secos con una gran cantidad de animales alrededor mío para servirme
de abrigo.
Daniel durmió mejor que nunca, soñando en lo posible y siempre abriendo los
ojos para asegurarse de que era real lo que veia, feliz es la palabra
indicada para expresar lo sentido por este niño. Nunca mas volvió a
pensar en Nana, ni en su “madre”, solo pensaba en la dulce y
amada Gaia.
¿continuara? Que se yo XD
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