domingo, 12 de enero de 2014

Caso Melisa


El la llamaba, a su amor, a su vida, el grito con su nombre recorría el pasillo que llevaba a la otra habitación. ¿Desde cuándo la amaba? ¿desde siempre? No recordaba, no importaba. Ese amor inolvidable produjo recuerdos, jamas olvidara aquellos momentos que estuvo con ella, sus risas, sus llantos, lo mas fácil de recordar serán sus besos, si sus besos, esos dulces y duraderos que te transportan a lugares donde solo estas tu y ella, abrazados en prolongada pasión, despega sus labios de los tuyos y te sonríe, con amor, con dulzura y tú en tu estupefacción le devuelves esa sonrisa, ¿existirá cosa más hermosa y mas animadora que su sonrisa? No quiere conocer la respuesta, solo la quiere a ella.
El había gritado, eufórico, el nombre de la amada, eso retumbaba en el pasillo. Ella no respondía, ¿estará con otro? Se pregunta frecuentemente, la inseguridad del hombre lo carcome cada día, lo mata de apoco y siente como cada segundo ella se aleja de él, ¡Eso no va a suceder! Se repite a cada instante, engañándose a sí mismo, ¿como una mujer tan hermosa se quedara con él? ¿Como una señorita tan dulce se conformaría con alguien tan mediocre como él?

Las inseguridades destrozan al hombre, pero en este momento lo importante es lo que ocurrirá. Luego de llamarla y que nadie respondiera el llamado, Noha se pone nervioso, ¿Adonde habrá ido a esta hora? Se levanta del sillón, se había quedado dormido en el. Su casa estaba vacía, no se encontraba ningún integrante de su familia ¿Dónde estarán? Y lo más importante de todo ¿Dónde se encuentra ella?, “Amor” grita fuertemente desde el pie de la escalera, de respuesta, el silencio, aniquilador, ese que solo se encuentra cuando algo malo esta por ocurrir. Noha se arma de valor y sube los peldaños con cuidado, cada escalón un ruido distinto, no lo soportaba mas ¿adonde estará ella?, se detiene frente a la puerta de la habitación de su amada, una puerta hermosa, que tenia colgado un dibujo a mano tremendamente detallado, cada trazo formaba una figura, sumando varias genera una silueta y todas juntas mostraban un pelo castaño, unos ojos color miel, una sonrisa radiante e incluso una amplia frente, todo ese dibujo era ella y el se quedo observándolo asombrado de jamas notar lo espectacular del cuadro y todo lo que expresaba . Se escuchan golpeteos provenientes de la puerta al hacer contacto con los nudillos de Noha, nadie responde. Ya no lo soporta más, la serenidad del cuadro ya se había esfumado y genera el primer grave error de nuestro protagonista en toda la historia, se decide a abrir la puerta, mueve el picaporte lentamente y luego de someterla a una leve fuerza, cae de rodillas, el horror de esa escena lo perturba y lo seguirá perturbando por el resto de sus días. Melisa, su amada, su reciente novia y todo en el mundo para él, yacía en el suelo boca abajo, con los pantalones desgarrados, al igual que la blusa, las piernas levemente abiertas y los ojos perturbadoramente vacios, sin vida, fijos en el techo, sus cabellos, de un color castaño, ahora totalmente manchados por la sangre que corría de la apuñalada que tenía en el pecho, las mejillas empapadas de unas lagrimas ensangrentadas, pobre Melisa, violada y muerta. El siguiente fue el segundo grave error de Noha, en el shock y con sus mejillas salinas por el llanto que ya brotaba de sus ojos, el hombre se acerca a su amada, se recuesta al lado de ella y la abraza, se pasa la cabellera de la mujer por su rostro, no le importaba la sangre, no le importaba el horror, solo no quería creerlo y esto lo convirtió, no solo en un desquiciado, sino también en el sospechoso número uno en el caso Melisa.

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