domingo, 12 de enero de 2014

Amor y Demencia

El sol Alumbraba el lugar, los pastos uniformes, se deslizaban junto al viento, Este soplaba a su ritmo, calmo y refrescante. En el centro del prado se encontraba ella. Vestía su hermoso vestido blanco que corría hasta sus tobillos. Este al igual que los pastos hondeaba con la brisa. Su pelo rubio llegaba hasta la cintura, sus ojos azul fuerte llamaban la atención de cualquier persona con la que se cruzase, su boca delgada hermosa esperaba rozarse con la de su amado.
Como lo amaba, lo esperaba, el dijo que iba a venir, seguro que cumpliría su promesa. El amor quemaba dentro de su pequeño pecho, este sentimiento tan puro, se convertía en dolor rápidamente y sin darse cuenta ya era locura.
Esa demencia, esa que continuamente cubría su mente y corazón. ¿Cómo fue que empezó a amar?, solo recuerda haber amado a ese sujeto, ese hombre de cabello castaño y desarreglado, persona mayor amigo de su padre, un sujeto de gran porte y muy buen mozo, alto y fornido. El la amaba también, pero su amor no podía ser. Por eso en una reunión tranquilamente y sin que nadie se enterara le dio una nota, esa que decía que se encuentren en este lugar y a esta hora, esa que decía que se iban a escapar juntos.
El no llegaba, ¿ella recordaría lo ocurrido?, parece que su demencia le niega la realidad, parece que no recuerda ver a su padre con lagrimas en los ojos entrar en su hogar, parece no recordar las horas de llantos sobre la almohada, es como si no quisiera reconocer lo sucedido, o si esperara que el mágicamente apareciera.
Alguien se asomo, no era él, claramente no podía ser el ¿y si era? ¿Y si el médico se había confundido? ¿Y si el hombre al que lloro en el ataúd era un simple muñeco? Pero ahí estaba el hombre que bajaba por la colina.
Las lagrimas salinas corrían por las mejillas de la joven, rápidamente se precipitaban hacia el suelo y chocaban contra el césped, era felicidad realmente se parecía a su amor, ella no lo podía creer ¡allí estaba el! Corre a su encuentro y lo abraza con toda su fuerza, el hombre le devuelve el abrazo y la besa en la mejilla y le susurra al oído “te prometí que vendría”, el realmente apareció, bajo todo presagio él se encontraba en el lugar del encuentro.
solo me permitieron venir hoy” le sigue diciendo su amor
solo hoy podre contarte todo lo que te amo” le explica a la joven “¿tu me amas?” La pregunta casi susurrada con un tono dulce incomparable, le llega a sus oídos y instantáneamente ella le contesta con su voz cantarina y dulzona “con toda mi alma y mi corazón”
¿quieres vivir el resto de tu vida conmigo?” le sigue diciendo con el mismo tono hipnotizante, ella asiente con la cabeza, esperanzada
entonces salta” le responde el muchacho
Caminan agarrados de la mano hasta la cornisa del precipicio, “salta yo te seguiré, así viviremos juntos por siempre” sigue diciendo
Ella no lo dudo, yo les advertí, el amor produce demencia y la locura de esta niña era inenarrable, alcanzaba niveles ya indescriptibles, por eso obedeció.
Cayó al vacio, más de 20 metros de altura, con una simple sonrisa en la cara, y sus cabellos corriendo alrededor de todo su cuerpo.

Unos segundos antes que llegue su fin lo vio muy claro y se aterro, que había hecho, porque lo había hecho, si el hombre parado en el borde del precipicio ya no era el, si ese hombre súbitamente había cambiado su forma, si ese sujeto ya no tenía el pelo castaño ligeramente desarreglado, si no que no tenía un solo cabello en su cabeza, ya no era buen mozo, su nariz era chata, sin cejas y con una boca maquiavélica, ya no era alto y fornido sino totalmente encorvado, ya no la miraba con dulzura sino reía de locura y felicidad, ya no era él, el era alguien más, la habían engañado y es demasiado tarde para arreglarlo su muerte ya había concurrido, su sangre ya corría por la piedra, su muerte ya había tocado su alma. Y ese hombre alzaba los brazos a la victoria y desaparecía. 

Gaia

Yo estaba con ella, agarrados fuertemente de la mano caminábamos a través del bosque, ella me hablaba al oído, murmuraba cosas dulces, me amaba, yo jamás estuve tan tranquilo, ni jamas volveré a estarlo, ella me llevaba a lugares increíbles a través del bosque, era hermosa, tan hermosa como puede ser una criatura.

El camino por el que me llevaba era de vuelta, ella seguía murmurando, me decía que no me preocupe, me decía que pronto regresaría a casa, me decía que pronto todo iba a volver a la normalidad.

Jugábamos, nos divertíamos, ella me hablaba de cosas hermosas que yo creía imposible, me enseñaba hermosuras que yo rápidamente aprendía, al fin tendría una madre, al final lograría conocer el amor, madre o amor, no lo se, cuando crezca lo sabre

Seguimos caminando, cada vez el bosque se abría un poco mas, tan solo un instante duro esa tranquilidad, yo me quede mirando el cielo, perfectamente despejado, uno hermoso.

Al bajar la vista, ella ya no estaba, se había esfumado, había desaparecido. Mi desesperación fue grande. ¡Que solo me sentía!. ¿Ella me ama? Seguro que me ama, pero, ¿sera la madre que busco?, ¿por que me abandono?. Mire hacia arriba esperando que al bajar la vista ella volviera, pero, ahora lo veo claramente, arboles gigantes cayendo sobre mi, uno tras otro se volvían a donde estaba, el cielo ya no era opción de consuelo, si no uno de furia y odio. Corrí a la profundidad del bosque pero parecía que los titanes me seguían, que estos me buscaban como si los hubiera dañado, finalmente uno encontró mi pierna izquierda y el siguiente encontró mi cabeza y allí permanecí durante largo rato tendido, muerto.

El sudor corría por las mejillas del niño, “Que sueño mas espantoso” pensaba Daniel. Tan solo necesitaba una razón para levantarse de la cama, no la encontraba, la comodidad de está lo extasiaba, la única forma de levantarse siempre será cuando su nana lo obligue. Ya se había olvidado de la pesadilla, lo único que recordaba era el cálido aliento de la mujer hermosa en su mejilla, que lo reconfortaba tanto o mas que la comodidad de su catre. Después de varios minutos, decide que es hora de levantarse, luego de cambiarse, se encamina hacia el comedor.

Ese día será recordado por el durante toda su vida, por que el suceso siguiente lo cambio para siempre. Al terminar de desayunar, como siempre, le pidió a su nana que lo deje jugar afuera y, al ser un niño travieso y curioso, ese no era su objetivo si no el de investigar el bosque prohibido. Prohibido por sus padres, personas muy trabajadoras de alto poder adquisitivo y que jamás en sus planes de vida entro la idea de criar a un hijo.

Los gigantes se alzan ante mi, uno mas alto que el otro, Nana ya no me veía, seguramente me va a buscar, pero a mi no me importa, quiero conocer todos los misterios del Grandioso de los Titanes, yo se que aquí existe algo especial, yo por las noches escucho movimientos, escucho los movimientos de los arboles, como si se mudaran de un lugar a otro. Quiero investigar, quiero mirar por que se que algo pasa y conozco la única forma de hacerlo, quedándome hasta la noche.

Finalmente, la noche llego y Daniel espero en lo mas profundo del bosque, sin tener miedo a lo que podía llegar a pasar, ya que no solo era un niño travieso y curioso si no también un chico valiente.

Lo esperado nunca aparece, lo inesperado siempre llega sustituyendo lo probable y en esta situación no era una excepción. Aproximadamente a las dos de la mañana, Daniel escucha a lo lejos ruidos, movimiento y luego un gran estruendo que rompe con lo tranquilo del lugar, no tan solo un simple ruido, si no uno de dolor y de llanto junto con las caídas presurosas de los titanes, cuanto miedo, uno escalofriante, cada célula de su cuerpo se asombraba al ver tremendo estupor, los gigantes caían frente de el y no había razón alguna de eso.

Los Arboles lloraban de dolor, mientras uno tras otro caía sobre el suelo bañado de incertidumbre y desesperación. El polvo que levantaban estos irradiaba el lugar con una velocidad que cambiaba la visibilidad a tan solo unos pocos metros. Yo en cambio seguía corriendo con miedo a las incertidumbres de lo futuro. Grande era mi llanto por mi muerte inminente, un tropezón cumplió mi pesadilla y unos segundos después un tronco se topo con mi pierna izquierda, por el dolor quede inconsciente, pero no lo suficientemente rápido como para no ver la rama enorme que venia en dirección directa a mi cabeza.

Alli esta ella, mirándome con sus ojos color gris, salvo sus pupilas que eran blanco pureza y, inclinada enfrente mío, me pregunta, con la voz mas bella y armónica que jamás se escucho en la tierra, lo siguiente
-¿Qué haces aquí muchachito?- poniéndome una cara que irradiaba ternura, me limpia la mejilla con un poco de su propia saliva, como lo haría una madre.
-Estaba buscando algo, sabía que existía algo raro en este bosque, luego empezó el accidente creí que iba morir pero ¿Qué paso?- le pregunto, asombrado por su increíble hermosura, trato de levantarme, pero mi pierna izquierda esta completamente fracturada, no reacciona a mis ordenes, la veo y esta flaca, y no puedo evitar las lagrimas, no por el dolor (que en si era grande) si no por el miedo de no poder volver a utilizarla
-Daniel, ¿Por qué lloras?- me pregunta con una exprecion en su rostro que denota incredulidad, mientras se acomoda su cabellera color plateada
Yo totalmente sorprendido por tamaña ignorancia le señalo con mi mano la pierna izquierda y luego sigo llorando
-¿Es por eso?- me dice señalando la pierna, yo afirmo con la cabeza y empiezo a odiar la falta de neuronas en tan hermosa persona.
-Yo conozco una forma de ayudarte, así como te ayude hace unos minutos- me dice con la mayor tranquilad, como si sanar una pierna completamente quebrada fuera algo que puede hacer cualquiera
Apoyó sus suaves manos en mi pierna, cerro los ojos y se mantuvo un momento. El calor inmejorable que sentía en mi pierna era inenarrable, con solo decirte que cuando se retiro yo ya estaba curado, dirige su vista a mi cara, sonríe ampliamente y me dice:
-Ves que era fácil, tontito, nunca te preocupes por necedades- luego me agarra fuertemente del brazo derecho y me ayuda a ponerme en pie.
Estaba parado, apoyando ambas piernas en el suelo y solo una cosa me preguntaba ¿Quién es esta mujer? Y como leyéndome la mente ella me dice
-Yo soy Gaia y ya que me viste no puedo dejarte ir- me dijo esta vez muy seria- solo quedan dos opciones Dani, una sera que vuelvas a tu vida anterior, bastante aburrida por cierto- al terminar esta frase su seriedad se esfuma y me guiña un ojo- no es la mas recomendable de las opciones- reflexiona con ironía- pero si elijes esa no recordaras este día, la otra en cambio, seguirme ( sinceramente me entusiasma mas la segunda pero tu elijes)-
La mirada de curiosidad de Gaia me mataba, su metro ochenta generaba respeto en cualquier persona, pero su sonrisa me daba una sensación de camaradería indescriptible. Su tez perfectamente liza, sus ojos extraordinariamente únicos, su cabellera plateada que le llegaba a la cintura y su figura perfecta reflejaba amor a todo y a todos, en ese momento comprendí, aunque mi edad era temprana, supe la respuesta casi inmediatamente, en parte por ver a los arboles de rededor inclinarse a ella y por ver como lo que su velo blanco tocaba crecía con una rapidez inmensa
-Creo que me quedare contigo-
-¿Crees?, esta no es una decisión en la que tienes que "creer"- me dice haciéndose la seria- peeero, ya que “crees” ¡vienes conmigo!- gritó y saltó- Nunca mas volveré a estar sola y seremos grandes amigos, pero antes tienes que aprender
-¿Aprender?-Dijo Daniel, pensando en matemática y geografía-¿Es necesario?
-Aprenderás todo lo que se, incluso a sanar huesos rotos-dijo señalando mi pierna
-¿¡en serio me enseñarías esa clase de cosas!?-
-si, es fácil-me dice mientras me sonríe, siempre sonreía, su felicidad irradiaba todo el lugar- entonces empezamos ya- dice estrechándose sus manos con señal de impaciencia
- ¿ puedo dormir antes?-
-Cierto que ustedes duermen, bueno ya se te curara, claro puedes dormir, súbete a mi espalda y te llevare a mi lugar, donde paso el tiempo cuando estoy en esta zona- Gaia me alzo en sus brazos y me dormí


Gran hogar tiene esta diosa poderosa, un gran bosque lo rodeaba, al llegar al centro de este, se divisaba un perímetro de pinos y cipreses, uno al lado de otro formando un circulo, de este modo los arboles hacían de techo al lugar habitado por la todo poderosa. También servían de fuerte, uno impenetrable y rígido, solo movible o perturbable por la gran Gaia. Todo tipo de plantas se divisaban desde afuera no solo los gigantes rodeaban el hogar, sino también arbustos (de bellos colores y deslumbrante altura, con frutos increíblemente deliciosos), enredaderas, subían y bajaban de las copas de los titanes dormidos como protección, solo la gran Gaia podía quitarlas para pasar a su recinto, con fieras espinas cuidaban la casa de la diosa. Una vez adentro, los arboles se erguían para dejar paso a la luz del sol, o la luna dependiendo la ocasión, todo tipo de seres vivos se juntaba para pedir una caricia de la Grande, desde alces hasta ardillas, incluso perros con dueño venían atraídos por la gran tentación de recibir tan solo una palabra de Gaia. Con un solo movimiento de brazo, me armo una cama varias veces mas reconfortarle que el inmensurablemente caro catre anterior, hecha de hojas y pastos secos con una gran cantidad de animales alrededor mío para servirme de abrigo.


Daniel durmió mejor que nunca, soñando en lo posible y siempre abriendo los ojos para asegurarse de que era real lo que veia, feliz es la palabra indicada para expresar lo sentido por este niño. Nunca mas volvió a pensar en Nana, ni en su “madre”, solo pensaba en la dulce y amada Gaia.

¿continuara? Que se yo XD

Caso Melisa


El la llamaba, a su amor, a su vida, el grito con su nombre recorría el pasillo que llevaba a la otra habitación. ¿Desde cuándo la amaba? ¿desde siempre? No recordaba, no importaba. Ese amor inolvidable produjo recuerdos, jamas olvidara aquellos momentos que estuvo con ella, sus risas, sus llantos, lo mas fácil de recordar serán sus besos, si sus besos, esos dulces y duraderos que te transportan a lugares donde solo estas tu y ella, abrazados en prolongada pasión, despega sus labios de los tuyos y te sonríe, con amor, con dulzura y tú en tu estupefacción le devuelves esa sonrisa, ¿existirá cosa más hermosa y mas animadora que su sonrisa? No quiere conocer la respuesta, solo la quiere a ella.
El había gritado, eufórico, el nombre de la amada, eso retumbaba en el pasillo. Ella no respondía, ¿estará con otro? Se pregunta frecuentemente, la inseguridad del hombre lo carcome cada día, lo mata de apoco y siente como cada segundo ella se aleja de él, ¡Eso no va a suceder! Se repite a cada instante, engañándose a sí mismo, ¿como una mujer tan hermosa se quedara con él? ¿Como una señorita tan dulce se conformaría con alguien tan mediocre como él?

Las inseguridades destrozan al hombre, pero en este momento lo importante es lo que ocurrirá. Luego de llamarla y que nadie respondiera el llamado, Noha se pone nervioso, ¿Adonde habrá ido a esta hora? Se levanta del sillón, se había quedado dormido en el. Su casa estaba vacía, no se encontraba ningún integrante de su familia ¿Dónde estarán? Y lo más importante de todo ¿Dónde se encuentra ella?, “Amor” grita fuertemente desde el pie de la escalera, de respuesta, el silencio, aniquilador, ese que solo se encuentra cuando algo malo esta por ocurrir. Noha se arma de valor y sube los peldaños con cuidado, cada escalón un ruido distinto, no lo soportaba mas ¿adonde estará ella?, se detiene frente a la puerta de la habitación de su amada, una puerta hermosa, que tenia colgado un dibujo a mano tremendamente detallado, cada trazo formaba una figura, sumando varias genera una silueta y todas juntas mostraban un pelo castaño, unos ojos color miel, una sonrisa radiante e incluso una amplia frente, todo ese dibujo era ella y el se quedo observándolo asombrado de jamas notar lo espectacular del cuadro y todo lo que expresaba . Se escuchan golpeteos provenientes de la puerta al hacer contacto con los nudillos de Noha, nadie responde. Ya no lo soporta más, la serenidad del cuadro ya se había esfumado y genera el primer grave error de nuestro protagonista en toda la historia, se decide a abrir la puerta, mueve el picaporte lentamente y luego de someterla a una leve fuerza, cae de rodillas, el horror de esa escena lo perturba y lo seguirá perturbando por el resto de sus días. Melisa, su amada, su reciente novia y todo en el mundo para él, yacía en el suelo boca abajo, con los pantalones desgarrados, al igual que la blusa, las piernas levemente abiertas y los ojos perturbadoramente vacios, sin vida, fijos en el techo, sus cabellos, de un color castaño, ahora totalmente manchados por la sangre que corría de la apuñalada que tenía en el pecho, las mejillas empapadas de unas lagrimas ensangrentadas, pobre Melisa, violada y muerta. El siguiente fue el segundo grave error de Noha, en el shock y con sus mejillas salinas por el llanto que ya brotaba de sus ojos, el hombre se acerca a su amada, se recuesta al lado de ella y la abraza, se pasa la cabellera de la mujer por su rostro, no le importaba la sangre, no le importaba el horror, solo no quería creerlo y esto lo convirtió, no solo en un desquiciado, sino también en el sospechoso número uno en el caso Melisa.